Carta de Freud a una madre preocupada por la homosexualidad de su hijo.

antonio

En la carta, escrita a mano en 1935, Freud deduce que la madre pide ayuda por la homosexualidad aparente de su hijo, y el psicoanalista la tranquiliza dándole ejemplos de grandes personalidades en la historia que compartían esa orientación sexual. Además condena abiertamente a aquellos que la tachan de enfermedad o anomalía, y opina que es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como si de un crimen se tratase.

Sigmund Freud

Estimada señora,

Deduzco por su carta que su hijo es homosexual. Estoy muy impresionado por el hecho de que usted no mencione este término por sí mismo en su información acerca de él. ¿Puedo preguntar por qué evita decirlo? La homosexualidad seguramente no tiene ninguna ventaja, pero no hay nada de lo que avergonzarse, no es un vicio, ni una degradación, ni mucho menos una enfermedad. Consideramos que es una variación de la orientación sexual, quizá producida por un diferente desarrollo sexual. Muchas personas muy respetables de los tiempos antiguos y modernos han sido homosexuales, varios de los más grandes hombres de entre ellos: Platón, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, etc. Es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como si se tratase de un crimen, y una crueldad también. Si no me cree, lea los libros de Havelock Ellis.

Cuando me pregunta si le puedo ayudar ¿qué quiere decir? Supongo que la pregunta es si puedo suprimir la homosexualidad y colocar en su lugar la heterosexualidad. Mi respuesta es que en general no puedo prometer lograrlo. En cierto número de casos tenemos éxito al intentar desarrollar el germen heterosexual que queda presente en todos los homosexuales, pero estos casos son mínimos, y en la mayoría de los sujetos el cambio no es posible. Es una cuestión de la calidad y de la edad del individuo. El resultado del tratamiento no se puede predecir.

¿Qué análisis puede hacer si su hijo transcurre por una línea diferente? Lo importante es si él es infeliz, neurótico, afligido por sus conflictos, inhibido en su vida social. Entonces el análisis puede traerle armonía, la paz de la mente, la eficiencia total. Si él sigue siendo un homosexual o cambia, es lo de menos.

Pero creo que usted necesita más ese análisis que él. Si usted se decide a tener un análisis conmigo, no espero que lo acepte, puede visitarme en Viena. No tengo ninguna intención de moverme de aquí. Sin embargo, estaré esperando su respuesta.

Atentamente con los mejores deseos, Freud.

Pd: No encontré difícil leer su letra. Espero que no encuentre en mi letra y en mi inglés una tarea más ardua.

Una carta que llego a las manos de Alfred Kinsey y fue publicada en el American Journal of Psychiatry en 1951. Ahora ha sido rescatada para una exposición en el Museo de Sexología de Londres.

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