La más que fracasada anunciada moción de censura-Rojillo.

Excelente asambleísta quien ha sido identificado sobre otros válidos, y porque no decirlo para satisfacción de masas como destacado general y guía para nuevos tiempos y formas en la segunda jornada. Porque pese al favorable apoyo de la mesa al ejecutivo, como no podía ser novedad, sin duda, estamos en otro tiempo parlamentario; porque ‘Unidos Podemos’ está conquistando a cada vez más parlamentarios, que pese a ser estos de procedencias varias, o quizás precisamente por eso, se manifiestan o muestran con ello una excelente alternativa.

Por otra parte, el exquisito trabajo en equipo tanto interior como exterior nos está mostrando a los ciudadanos el vacío de poder que en estos momentos gestiona el equipo de gobierno en funciones. Porque pongamos las cosas en su sitio, ‘Unidos Podemos’ nos está mostrando quien es quien y el porqué, quien es por lo tanto en la práctica única alternativa ‘empírica’ presidenciable en la hasta el momento inimitable moción de censura contra la corrupción establecida. Así como porqué a la confianza de ‘Unidos podemos’ se han “mostrado” nada más y nada menos que los nada despreciables 179 votos “potenciales” parlamentarios de oposición, en contraposición a los 170 delegados de gestión en contaminada trayectoria de gobierno y secuaz.

En estos momentos tan trascendentales para España entera y en consecuencia tan importantes para el futuro de todos, cualquier alternativa es presidenciable, cualquier alternativa de izquierdas incluyendo la de Pablo Iglesias, ensalzando especialmente a Irene Montero, que ha mostrado estar en su momento político a la altura de cualquiera confianza, incluida la más elevada.

Porque por otra parte y contra un PP en legítima defensa, sobrado de musculo, altanero sin demasiada conciencia para ello, destacan del conjunto de la falange, mostrando al descubierto su debilidad tanto ética como legal, desmintiendo por ello lo imposible.

Que decir de las torpezas de un PSOE que al ignorar su propio discurso e injustificada abstención, materializa con ello la vulgaridad parlamentaria y corrupta del PP al frente de nuestras instituciones. Un asunto que por ausencia reiterada podría pasarle factura, pues muestra al ciudadano su insignificancia parlamentaria como muro de contención contra el enemigo político común. Porque el discurso podría no serle suficiente frente a lo reiteradamente empírico.

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