Ejercicio de manipulación hoy en el telediario de Antena 3 respecto a la huelga de taxistas en Barcelona. rojillo

Por Eduardo Luis Junquera Cubiles

 

Ejercicio de manipulación hoy en el telediario de Antena 3 respecto a la huelga de taxistas en Barcelona. Los medios tienen la capacidad de convertir la anécdota en categoría. Se destacan los pocos (todos condenables) episodios de violencia mientras no se dice una palabra acerca de las reivindicaciones de los taxistas; tampoco se dice nada sobre el modelo de negocio de Uber y el fenómeno de la precarización de la economía, ligado al neoliberalismo, que viene para quedarse. Al taxista barcelonés no le han ofrecido alternativas, no le permiten expresarse en los medios de comunicación y la ley facilita la aparición de una empresa que, como ocurre cuando hay dos competidores tan desiguales, tiende a arrastrar a la baja salarios, derechos y prestación de servicio. No pasa nada si esto se hace en nombre del sacrosanto mercado: nuestros políticos defienden siempre la libertad de mercado, que para ellos es un estanque donde los peces grandes pueden tragarse a los pequeños. Supongo que es parte de ese miedo cerval al comunismo y al intervencionismo con el cual se crió mi generación: curioso, nos dijeron que el comunismo nos lo iba a quitar todo y al final es el capitalismo el que te despoja de derechos, vivienda y trabajo.

Que se lo recuerden a los desahuciados por impago a los bancos. ¿Qué ocurre si al trabajador no le dan alternativas, no le dejan expresarse y la policía le reprime con dureza mientras los medios le dan a entender que toda disidencia es prácticamente terrorismo? Al final, cuando la desesperación conduce a episodios de violencia siempre hay un “hombre de Estado”- ¡qué haríamos sin ellos! -, atildado y encorbatado que te dice solemnemente que la violencia es inadmisible y que has de tragar con TODO porque no existe alternativa a la injusticia. Al acabar el reportaje-perdón-ha salido una borrega dando las gracias de forma irónica a los taxistas porque había perdido su vuelo, un poco como dando a entender que sus vacaciones son más importantes que los derechos de un colectivo y que nada importa la solidaridad y los objetivos comunes de los trabajadores. Para el sistema, es preferible que los trabajadores se enfrenten entre ellos o con la clase media antes que con el poder. Los medios no son inocentes y son indispensables para aborregar a la sociedad. Cualquier ciudadano de Madrid sufre cada año las molestias derivadas de las huelgas de Metro y de la EMT, que no son pocas, y yo particularmente estoy muy feliz de que hagan huelga y de que disfruten de un convenio que ya lo quisiéramos los demás. Claro que para eso se necesita conciencia de clase y sindicatos como los de los transportes: aguerridos y dispuestos a luchar por sus derechos.

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